Reseña de LA NOCHE DE LOS BASTONES LARGOS

El 29 de julio de 1966, el clima era muy tenso en los ambientes universitarios de Buenos Aires. Se decía que grupos de estudiantes habían tomado algunas Facultades, dispuestos a resistir la intervención militar. El dictador Juan Carlos Onganía, que había volteado al presidente Arturo Umberto Illia, decide intervenir las universidades. Uno de los motivos, fueron los logros que se habían alcanzado como la aprobación del Estatuto Universitario de 1958, que instauró un gobierno tripartito de profesores, alumnos y graduados, y el desarrollo de la investigación científica que tuvo un amplio reconocimiento internacional. En este marco, los jóvenes universitarios desarrollaron una conciencia política que se vio reflejada en la lucha por los derechos, los mejoramientos en las condiciones de vida y en la búsqueda de la liberación nacional. Denunciaban a las Fuerzas Armadas como instrumento del imperialismo norteamericano. Sergio Morero, que trabajaba en la redacción de la revista Primera Plana, situada en la calle Perú 367, ese 29 de julio escuchó sirenas, frenadas y gritos. Cerca de ahí, en la Facultad de Ciencias Exactas, la Guardia de Infantería y la policía federal entraban a la Facultad con bastones largos, rompiendo todo a su paso y sacando a alumnos, docentes y autoridades a los golpes. La crónica que Morero realizó sobre ese hecho la llamó “la noche de los bastones largos” en alusión a los bastones que portaban las fuerzas represivas.

Acerca del autor Sergio Morero

Nació en Rafaela, Santa Fe, el 5 de mayo de 1935. Poco antes de cumplir 15 años, decidió mudarse a la Capital Federal con el firme propósito de conquistar la gran urbe, “lo que no he conseguido hasta esta tarde”, confiesa. En 1957 ingresó como peón en los talleres gráficos de la Editorial Emilio Ramírez, antesala de su carrera periodística. “De mi carrera periodística de más de cuarenta años, rescato como fundamentales para mi formación las enseñanzas de notables maestros como Norberto Firpo, Ambrosio Vecino, Ernesto Schóo, Tomás Eloy Martínez y Ramiro de Casasbellas. Y haber integrado redacciones de excelencia como las que nutrían la revista Primera Plana”. En este semanario era cronista de universitarias y participaba de todos los actos del quehacer universitario. La noche del 29 de julio de 1966 terminaba de escribir su columna habitual, cuando fue sorprendido por sirenas, gritos, chirridos de frenos que provenían de la Facultad de Ciencias Exactas, ubicada a cien metros de la redacción. Y fue el único periodista testigo ocular del sangriento desalojo de la casa de estudios perpetrado por la Guardia de Infantería, que precisamente esa noche inauguraba sus agresivos bastones largos. De regreso en la redacción, contó que este episodio le había recordado aquella noche de cuchillos largos de los años 30, en Alemania, cuando los amigos de Adolf Hitler regaron con sangre sus diferencias políticas. Pero, como esta vez se trataba de bastones de madera, juzgó que la nota debería titularse “La noche de los bastones largos”. Y así quedó para siempre. Actualmente Sergio Morero es profesor titular de Investigación en la escuela de Periodismo TEA, y fue en las aulas de esa institución donde surgió la idea de escribir este libro, que contó con la inestimable colaboración de los periodistas Ariel Eidelman y Guido Lichtman.

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