Reseña de PANORAMAS DE LA VIDA

Juana Manuela Gorriti (Salta, 1816 - Buenos Aires, 1892) vivió en la Argentina, Bolivia y Perú, tres países de una misma patria sudamericana por la que luchó con su compromiso vital y su escritura. Al regresar a la Argentina, se instaló en Buenos Aires en plena modernización, vivió austeramente, publicó a ritmo acelerado y emprendió con audacia algunos proyectos editoriales, como Oasis en la vida (1888) -novela de la que se imprimieron 10.000 ejemplares a cargo de una compañía de seguros, “La Buenos Aires”, a la que dedicó la obra. Una especie de “novela romántica ejemplar” ahorro y trabajo que acechaba la felicidad de la joven pareja; valores en franca oposición con la realidad del momento en el que Gorriti la redactó: cuando se gestaba en Buenos Aires la crisis de 1890, en la que la especulación, el lujo y el derroche eran moneda corriente, denunciada por la propia autora en sus cartas de esos años.

Acerca del autor Juana Manuela Gorriti

Nació el 15 de junio de 1816, en la hacienda salteña de Los Horco­nes propiedad de su padre, José Ignacio Gorriti, por entonces principal lugarteniente de Martín Miguel de Güemes y, luego, su sucesor en el gobierno. Su infancia estuvo marcada por las sucesivas invasiones realistas a la provincia, la lucha de los “Infernales” y las disensiones entre la “Patria Vieja” a la que adhería su padre y la “Patria Nueva” de los opositores a Güemes. Al producirse en 1831 la victoria federal, la familia debió exiliarse en Tarija, Bolivia. Allí, Juana Manuela conoció a Manuel Isidoro Belzú. Se casaron en 1833, y desde entonces tendrían tres hijas. Se separa de él y decidió irse con sus hijas a Lima, donde se ganó la vida enseñando a leer y a escribir a las “niñas” de las familias más acomodadas. Por entonces también inició su carrera literaria. En 1845, la Revista de Lima dio a conocer su primera narración, “La quena”, cuyo tema central es la disputa entre dos hombres por el amor de una mujer. Se convirtió en el centro de la “bohemia” local. Las primeras escritoras peruanas (Clorinda Matto de Turner, Carolina Freyre de Jaimes, entre otras) la tomaban como su modelo, y era respetada por el mundo literario limeño que tenía entonces a Ricardo Palma como su principal exponente. Tras la caída de Rosas, su nombre empezó a ganar reconocimiento también en Buenos Aires, adonde viajó por primera vez en 1874. Dos años después, el editor Casavalle dio a conocer la primera edición de Panoramas de una vida, dos tomos que incluían distintas obras de Juana Manuela, entre ellas una biografía de Belzú, relatos de las guerras civiles sudamericanas y un Divino perfil  de Camila O'Gorman, uno de los primeros rescates literarios de su figura.

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