Reseña de FACUNDO

...esa voz que no deja de hacerse oír en el Facundo, intercalada entre los relatos, los argumentos o los cuadros de costumbres, nos recuerda la presencia del predicador, cuya plataforma no es, en este caso, la del pulpito, sino la plataforma mundana de la civilización. Aunque invoca constantemente a su lector, el texto parece reclamar no sólo la recepción de la lectura, sino la recepción y el eco de una audiencia, ante la cual discurre una palabra cuyo ritmo y cuyo timbre varían según una amplia gama de tonos y que parece disfrutar, a la vez, de la evocación histórica y del adoctrinamiento, de la digresión y de la polémica. A través del movimiento que anima ese verbo, se abren paso la representación y la norma, la figuración de los hechos y la prescripción.

Acerca del autor Domingo Faustino Sarmiento

Domingo Faustino Sarmiento
Nació en 1811 en la provincia de San Juan. Tuvo una formación autodidacta, aprendió a leer de corrido a los 4 años y empezó la escuela a los cinco en la Escuela de la Patria, de su ciudad natal. A los quince años fundó su primera escuela en San Francisco del Monte de Oro (provincia de San Luis), donde ya se desempeñaba como maestro. Durante la Guerra Civil, a finales de la década de 1820, combatió en el bando liberal, y cuando Juan Manuel de Rosas estableció su dictadura en 1835, partió como exiliado a Chile. En este país trabajó como periodista y profesor, y fue allí donde publicó Facundo, civilización y barbarie (1845), que se convirtió en un clásico de la literatura argentina. En 1842 comenzó a ejercer como director de la Escuela Normal de Preceptores en Santiago y, tres años más tarde, viajó a Europa y Estados Unidos para estudiar sus sistemas educativos.