Reseña de QUE SEPA COSER, QUE SEPA BORDAR, QUE SEPA ABRIR LA PUERTA PARA IR A LA UNIVERSIDAD

La incorporación de las mujeres a la vida académica ha seguido un proceso no exento de tensiones y dificultades. La decisión de muchas jóvenes de formar parte de los claustros universitarios fue cuestionada y resistida por considerarse innecesaria para cumplir con los roles socialmente definidos para las mujeres. Sin embargo, la participación de estudiantes, investigadoras y profesionales en el universo de los estudios superiores es en estos días una realidad incontrastable. En estas páginas, la autora indaga los diversos perfiles que ese proceso fue adquiriendo a lo largo de un periodo que abarca algo más de cincuenta años: desde la graduación de la primera profesional, a fines del siglo XIX, hasta un poco antes de la década del sesenta, cuando la matrícula femenina comienza a transformarse y diversificarse a otros ámbitos de estudio, diferentes de los que la caracterizaban hasta el momento. Mediante el uso de material de archivos y estadísticas, este trabajo no se dedica simplemente a describir el objeto que plantea, sino que interpreta y explica los datos en función de una perspectiva de género que, como acertadamente observa la autora, aún sigue condicionando la formación intelectual y la vida profesional y académica de las mujeres.

Acerca del autor María Fernanda Lorenzo

Es magíster en Historia (IDAES-UNSAM) y profesora de Historia de Educación Media y Superior (UBA). Es investigadora en el Archivo de Palabras e Imágenes de Mujeres, del Instituto Interdisciplinario de Estudios de Género de la Facultad de Filosofía y Letras (UBA), en el que ha realizado actividades de recatalogación fotográfica del Archivo General de la Nación y el diario La Razón, y diversas investigaciones y elaboración de guiones para distintas muestras fotográficas. Como miembro de este equipo de investigación ha dictado cursos de extensión universitaria para capacitación de docentes en temas de género.