Un dios cotidiano fue, desde su publicación, una novela perturbadora en el sistema literario argentino, y más aún si se considera que aquella primera edición apareció en tiempos de una dictadura militar que estaba estrechamente vinculada a los intereses de la iglesia católica argentina. Con la experiencia socio-política del peronismo clásico apenas a su espalda, Viñas optó por ubicar su historia en la década del treinta y asociarla, en lo político, con la guerra en España, y en lo ideológico, con el antisemitismo.